Manifiesto de los “slow media”

Traducción del original en alemán de Alexis Sancho Reinoso

La primera década del siglo XXI (los llamados “años 2000”) ha traído cambios profundos en el panorama de los medios de comunicación y, particularmente, a sus fundamentos tecnológicos. Las palabras clave que describen dichos cambios son redes, Internet y medios de comuncación social (social media). Sin embargo, en la segunda década del siglo la gente no buscará nuevas tecnologías que permitan una producción de contenidos más sencilla, rápida y barata. Por eso, las reacciones apropiadas a esta revolución mediática deberán ser constructivas, integrando las dimensiones política, cultural y social del fenómeno. En este sentido, el concepto de slow (“lento”) –entendido en el mismo sentido que lo hace el movimiento “slow food” y no como una ralentización (“slow down”)– juega un papel fundamental. Como con el “slow food”, los medios de comunicación “lentos” (“slow media”) no se basan en un consumo rápido, sino en saber escoger a conciencia los ingredientes y procesarlos con concentración. Los “slow media” son acogedores y hospitalarios. Les gusta compartir.

1. Los “slow media” contribuyen a la sostenibilidad. Una sostenibilidad entendida como el conjunto de materias primas, los procesos y las condiciones de trabajo que están en la base de la producción de los medios de comunicación. La explotación y los salarios bajos o la comercialización incondicional de datos no darán como resultado unos medios sostenibles. Al mismo tiempo, este término se refiere igualmente al consumo sostenible de los “slow media”.

2. Los “slow media” son monotasking. Los medios de comunicación “lentos” no pueden ser consumidos de cualquier manera, puesto que exigen una concentración total de sus usuarios. De la misma forma que hacer buena comida demanda una atención total (tanto por parte del cocinero como de los comensales), los “slow media” solo pueden ser consumidos con placer y con todos los sentidos.

3. Los “slow media” aspiran a la perfección. Los medios de comunicación “lentos” no representan necessariamente nuevos desarrollos de mercado. És más importante la mejora continua de las interfaces de usuario, de tal manera que sean robustas, accesibles y perfectamente adaptables a los hábitos de cada uno.

4. Los “slow media” hacen la calidad palpable. Los medios de comunicación “lentos” miden su apariencia, producción y contenidos en base a unos estándares de calidad elevados, y destacan por encima de su contrapunto de consumo rápido y perecedero gracias a una interfaz excepcional o a un diseño estéticamente inspirador.

5. Los “slow media” fomentan los “prosumidores” –personas que deciden activamente qué y cómo quieren consumir y producir. En los medios de comunicación “lentos”, los “prosumidores”, inspirados por su uso de los medios para desarrollar nuevas ideas y actuar, sustituyen a los consumidores pasivos. Escribir anotaciones en los márgenes de las páginas de un libro o participar en discusiones informales sobre un disco con amigos son dos ejemplos ilustrativos de “prosumidores”. Los “slow media” inspiran e influyen continuamente los pensamientos y las acciones de los usuarios. Su huella persiste pasados los años.

6. Los “slow media” son discursivos y fomentan el diálogo. Buscan interlocutores con los cuales poder entrar en contacto. La elección del medio es, en este caso, secundaria. En los medios de comunicación “lentos”, escuchar es tan importante como hablar. Así, “lento” significa ser respetuoso y accesible, además de ser capaz de cuestionar la propia posición desde otro ángulo.

7. Los “slow media” son medios de comunicación sociales. Entorno a los medios de comunicación “lentos” se constituyen comunidades o grupos activos. Ya sea un intercambio de ideas entre un autor activo y sus lectores, o bien una comunidad interpretando la obra de un compositor clásico: los “slow media” promueven la diversidad y el respeto cultural y los rasgos distintivos locales.

8. Los “slow media” respetan a sus usuarios. Los medios de comunicación “lentos” abordan a sus usuarios de forma consciente y amigable, sabiendo del elevado grado de complejidad y de ironia que los caracteriza. Los “slow media” no miran por encima del hombro a sus usuarios ni tampoco se acercan a ellos de forma sumisa.

9. Los “slow media” se difunden mediante recomendación y no mediante publicidad. El éxito de los medios de comunicación “lentos” no se basa en una presión publicitaria asfixiante en todos los canales, sino en recomendaciones de amigos, colegas o familiares. Un libro regalado cinco veces a otras tantas personas es un buen ejemplo de difusión.

10. Los “slow media” son atemporales. Los medios de comunicación “lentos” gozan de una vida larga y conservan su actualidad tras años y décadas. No pierden su calidad con el paso del tiempo y, en algunos casos, incluso pueden acumular una pátina que incremente su valor.

11. Los “slow media” emanan una aureola especial. Generan la sensación de que el recurso mediático pertenece a un momento preciso de la vida del usuario. Pese a ser producidos de forma masiva o estar parcialmente basados en medios industriales de producción, suscitan ser únicos y apuntan más allá de sí mismos.

12. Los “slow media” son progresistas, no reaccionarios. Los medios de comunicación “lentos” se basan en los desarrollos tecnológicos y en la manera de vivir de la sociedad-red. Precisamente a causa de la aceleración en múltiples ámbitos de la vida, las islas de lentitud son posibles e, incluso, esenciales para la supervivencia. Sin embargo, los “slow media” no buscan ejercer de contrapeso a la velocidad y simultaneidad de Twitter, blogs o redes sociales, sino una actitud y una manera de usarlos.

13. Los “slow media” se basan en la calidad, tanto en la producción como en la recepción de los contenidos. El trabajo “artesanal” en los estudios culturales –como por ejemplo la crítica, clasificación y evaluación de las fuentes de información– va ganando importancia con la creciente disponibilidad de la información.

14. Los “slow media” piden confianza y necesitan tiempo para ser creíbles. Detrás de los medios de comunicación “lentos” hay personas de carne y hueso. Y eso se nota.

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